Presentación.
¿Cómo
se forman los volcanes?
Un volcán es, básicamente, una abertura o
ruptura en la superficie de un planeta o en la corteza terrestre; existen
algunas zonas geográficas en las que los volcanes realmente dominan el
paisaje, elevándose por varios metros encima de la superficie.
Los volcanes son un fenómeno muy interesante de
la geología y muy atractivos, pero en ocasiones pueden ser muy peligrosos. Es
por eso que vamos a conocer un poco mas sobre estas maravillas.
Corteza terrestre.
Desde los aspectos científicos, un volcán es una estructura geológica dentro de la cual hay un conducto
que comunica la parte superior de la corteza terrestre con los niveles
inferiores de la misma. Por eso, para entender cómo se forman los volcanes
primero hay que conocer las capas de la tierra desde su superficie hacia abajo.
La corteza exterior está formada por dos capas, la superior de
granito y la inferior de basalto. La corteza mide aproximadamente unos 40
kilómetros de
grosor y unos 7
kilómetros en
los océanos. Debajo de la corteza se encuentra el manto que, a mayor
profundidad, más temperatura tiene.
En el manto es donde está
el magma, que no es otra cosa que roca derretida. Debajo del
manto está el núcleo de la tierra. Se cree que el núcleo es de hierro, en
una combinación de estado sólido y líquido.
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La
formación del volcán.
Cuando el magma asciende generalmente se forma un reservorio de magma en el interior de la corteza
sólida. Esta especie de cámara acumula grandes cantidades de esta roca
derretida con una presión que es capaz de levantar el terreno. El conducto que
comunica esta cámara con la superficie se llama chimenea, que termina en el
cráter.
Cuando ocurre una erupción el magma normalmente se acumula en el
cráter y al desbordar el magma inunda toda la zona alrededor de
volcán. Entonces el material acumulado de erupciones anteriores, junto con
la presión del reservorio de magma dentro de la corteza terrestre, forman
una montaña cónica llamada volcán.
No existen dos volcanes idénticos. Algunos de ellos apenas si
han experimentado una erupción, mientras que otros mantienen una corriente de
lava constante y pueden llegar a medir desde unos cien metros hasta varios
kilómetros de altura.

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